Mindfulness para el estrés

MINDFULNESSHay semanas que vienen cargaditas de trabajo. A veces tengo la sensación de que no puedo llegar a todo. Esto me genera un nivel de   estrés, que me agota mentalmente.

Hace un par de semanas recuerdo haber salido de la oficina  realmente desbordada.

–          ¿Qué te pasa? – Me preguntó una amiga con la que había quedado para comer.

–          Pues no sabría decirte,   es lunes y me parece jueves o viernes.

–          ¿Estás estresada?

–          No sé. Tengo la sensación continua de que se me olvida algo o de  que no he sido capaz de terminar las cosas que me había propuesto hacer al llegar a la oficina.

–          Sí, sí, eso es estrés.

–          Pues visto de este modo sí. Pero bueno, lo que está claro es que no tengo los medios o la capacidad de sacar adelante todo lo que tengo que hacer.

–          Piensa en cómo controlar tu estrés. Hay muchas técnicas. ¿Pensamos alguna?

–          Claro, yo ya la tengo pensada, la técnica que voy a usar es  la de  reducir mi carga de trabajo.  ¡No necesito ninguna técnica de control de estrés!, Lo que a mí me pasa es objetivo,  que  tengo más trabajo del que puedo hacer y por eso me estreso.

Muy poco receptiva estaba yo ese día a que me dieran ninguna pauta para reducir mi estrés. Mi amiga, vista mi respuesta, debió decidir no insistir,  porque nos centramos en temas  más llevaderos.

Ya en el metro de vuelta a casa, volví a mi tema, bueno, quiero decir a mi  rumiación, preferida de  ese día: “mi carga de trabajo”, cuando de repente…

¡Oh sorpresa, había recibido una foto a través del móvil!

Pero no una foto cualquiera. Desde luego para mí  ese día  fue algo más.

Era una foto bastante vieja, en la que se nos veía a mi madre, mi hermana y a mí cuando yo tenía poco menos de un año.  Yo no la había visto nunca, así que  decidí  observarla y dejarme llevar por las sensaciones que me iba provocando: ver a mi madre de joven, con nosotras tan pequeñas… Empecé a pensar en los parecidos de entonces y de ahora, me preguntaba también dónde estaría  tomada la foto,  qué estaríamos pensando cada una de nosotras, etc. La foto despertó sensaciones diversas: había momentos que me entraba nostalgia, otras, me hacía gracia vernos tan pequeñas…y yo simplemente me dejé llevar por lo que la foto me sugería, pero sin detenerme en nada en particular.

El caso es que,  para cuando quise darme cuenta, había llegado a mi destino. Cuando me levanté para salir del metro, noté que ya  no sentía el malestar que me había perseguido durante todo el  día.

Entonces fue cuando me di cuenta y pensé:

¡ya sé qué técnica voy a utilizar para combatir mi estrés!

Mindfulness     

Disfrutar de un momento de parada en el que los pensamientos vayan y vengan pero no se queden, ayuda a generar sensación de bienestar y libertad.
Disfrutar de un momento de parada en el que los pensamientos vayan y vengan pero no se queden, ayuda a generar sensación de bienestar y libertad.

 

Al recibir la foto y observarla como lo hice, había realizado sin proponérmelo un ejercicio muy cercano a la técnica mindfulness o atención plena.

El mindfulness supone prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento con especial interés, curiosidad y atención.

La técnica consiste en centrarse en las cosas tal y como suceden sin buscar su control.

Pero ¿cuál puede ser la utilidad de esto?

La utilidad consiste en la aceptación que esta observación conlleva, desechando las exigencias de cómo debería ser o cómo se podría modificar. Centrándonos en el momento actual, la atención mejora y la disposición emocional hacia la tarea también.

En el ejemplo que os cuento, el ejercicio me permitió además, detener la rumiación que en esos momentos estaba retroalimentando mi malestar.

Es una técnica complementaria a otras que a mi me resulta sencilla y muy beneficiosa si se practica  con cierta continuidad. Os propongo dos ejemplos de ejercicios para iniciaros en esta técnica:

  • Aprovecha los desplazamientos de casa al trabajo para ser conscientes de tu respiración, tono muscular, postura,etc. Dirige tu atención unicamente en esas sensaciones corporales y a tu respiración.

  • En el momento de realizar una tarea, centrate unicamente en ella, sin pensar en las que has hecho antes o en las que vendrán después.

Yolanda P. Luna

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Carisma: cinco aspectos que lo componen

¿Has conocido alguna vez a una de esas personas que tienen un algo especial?

Personas con Carisma, que  que captan tu atención y la de los demás de una forma

Todos conocemos a una persona que brilla con un algo especial que es difícil de explicar. Una persona con carisma
Todos conocemos a una persona que brilla con un algo especial que es difícil de explicar. Una persona con carisma

excepcional y envolviéndote con su magnetismo personal.

¡Quién no ha deseado en algún momento tener parte de esas cualidades que les permiten conseguir muchos de los objetivos que se proponen aparentemente sin esfuerzo!

Cuando se realiza un análisis del por qué de esa cualidad, se ve que poco tiene que ver con su aspecto físico atractivo o no. Es algo más que no siempre es fácil de explicar.

¿Se puede entrenar el carisma?

Últimamente estamos algo saturados de artículos sobre este aspecto ofreciendo diversos tipos de habilidades que podemos trabajar para alcanzar el estatus de persona carismática pero ¿es cierto?

Creo que es mejor no engañarse. Hay personas que tienen un algo especial que no se consigue únicamente con entrenamiento.

Sin embargo, si puedes conseguir flexibilizar determinadas habilidades emocionales y de comunicación, puede que esto mejore tu seguridad y motivación y por tanto tu atractivo personal en algún área que te interese especialmente (social, laboral, familiar)

¿Qué aspectos caracterizan a la persona carismática?

  1. Equilibrio. Dosifican y adecuan la emoción y la acción en cada  momento casi de forma innata. Motivan, movilizan a las personas  que tienen en su entorno,  ven en ellas la parte de cambio que ellas mismas a veces no han captado.
  2. Audacia. Les facilita la creatividad y el poder imaginar y planificar solas o con la ayuda de otros casi todo lo que se proponen.
  3. Empatía. Saben ponerse en el punto de vista del otro y escuchan. Saben recoger lo que  la otra persona les cuenta y transmiten verdadero interés.

    La diferencia con una persona comprensiva está en que saben hacer algo con eso que escuchan.

  4. Inconformismo con acción.  No se instauran en la queja pasiva sino que buscan opciones ante una situación que no les convence o les incomoda.
  5. Saben comunicar. Dominan con destrezas las habilidades comunicativas por lo que logran convencer con facilidad y sobre todo, captar tu atención.

Yolanda P. Luna