No confío en ti ¿y si no me eres fiel?

sand heart at the beach, Nikon D5100 Muchas personas escriben realizando consultas sobre la desconfianza hacia su pareja, desconfianza que hace sufrir   por la angustia que se siente y por los conflictos que provoca  en la pareja

La desconfianza se traduce en suspicacias y comportamientos de control con interpretaciones contínuas de lo que la pareja hace o no hace, dice o no dice, con   enfrentamientos, que no solo restan calidad a la relación, sino que refuerzan la sensación de que algo está fallando.

Pueden darse dos  casos diferentes:

parejas que han establecido una relación de confianza que uno de los dos ha roto con una traición, o parejas en las que, sin causa ni motivo aparente, uno de los dos desconfía del otro (a veces por traiciones pasadas).

 ¿Que puedo hacer para confiar en él/ella? o ¿cómo puedo volver a confiar en él/ella?

Para que una relación se mantenga es necesario confiar.

Hablamos de grado de confianza porque,  aunque para todo tipo de relación es necesaria, la modificamos en función del grado de cercanía (no es lo mismo una pareja, un amigo,  la familia, los compañeros o quienes simplemente son conocidos)

La diferencia básica es que la información privada que compartimos y nuestra implicación afectiva, en principio, será mayor o menor dependiendo de la cercanía e intimidad que sentimos en la relación.

¿Cómo se inicia el delicado camino de la confianza en alguien?

Empieza por hacerte estas preguntas

¿ Estas dispuesto  a asumir  riesgos en una relación? ¿A que estás dispuesto/a a arriesgarte? Tanto si desconfiamos desde un inicio, como si desconfiamos porque nos traicionaron, la confianza es una apuesta que hacemos, asumiendo el riesgo de que el otro no nos va a herir.

Ten en cuenta que,nos guste o no, No tenemos otra opción que fiarnos del otro (C. Castilla del Pino 2000) para que exista la relación.

¿Sufres si no sabes todo de tu pareja ? Ten en cuenta que en toda relación es necesario un espacio privado ya que de otra manera construiríamos una relación    fusional, sin libertad   para uno o ambos.

Tolerar adecuada y saludablemente esta incertidumbre es una de las mayores dificultades sobre todo en casos en los que ha existido una traición anterior y esta no se ha resuelto bien.

La herida que genera la traición, en muchas ocasiones destruye la confianza haciendo muy difícil o imposible la relación. 

Superar una situación de infidelidad, es importante independientemente de que la relación continúe o no. Superar una situación de infidelidad, es importante independientemente de que la relación continúe o no.

En estos casos es importante aceptar la situación, aceptar la desconfianza y el dolor que esta genera para resolverla y seguir adelante.

Si la relación continúa, será importante abordar el tema incluso a través de una terapia para conocer las causas y cómo ha afectado a la cada miembro de la pareja.

Resolver esta herida se hará necesario incluso en los casos en los que la relación se rompe y se inicia otra, ya que si no se repara la  autoestima resultará muy difícil querer apostar y arriesgarse en una nueva relación.

 

Yolanda Pérez

psicolunablog@gmail.com

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Cinco estrategias para dinamizar un grupo

dinamizando grupos

Hace unos años, empecé a compaginar el trabajo y demás ocupaciones, con  el estudio de francés, un idioma que siempre había tenido ganas de aprender.

Como no encontraba la manera de asistir a clases, estudiaba sola desde la universidad a distancia que, aunque tiene sus limitaciones, me permitía ir avanzando a mi ritmo.

Hace poco, debido a la baja en una clase de otra persona, he podido ¡por fin! apuntarme a un pequeño curso de este idioma, lo que me ha permitido volver al estatus de estudiante por unos días.

Es cierto muchas otras veces asisto a cursos de fin de semana o de tardes, pero nada comparado con compartir durante semanas varias horas seguidas con un mismo grupo y un mismo espacio.

El ambiente me recordó un poco a un trabajo que tuve hace bastantes años como educadora en un Centro de iniciación profesional.

Las diferencias entre aquella experiencia y esta, además de mis años de más, son dos: que en este caso yo soy la  alumna y que  la clase está formada por personas adultas. Bueno, realmente tendría que decir  que las diferencias son  tres: que la profesora lo hace infinitamente mejor de lo que yo podía hacerlo entonces o ahora.

Ya puestos en la clase, además de estudiar francés, no he podido evitar fijarme y tomar buena nota de las estrategias que la profesora pone en práctica y que me parecen super-eficaces para motivar a un grupo y mantener su atención durante la tarea.

1. Dominio de la materia
Parece una tontería hablar de semejante evidencia, pero seguramente todos/as hemos tenido la desgracia de estar en clases  o cursos llevados a cabo  por personas que ni sabían, ni tenían el mínimo interés por la materia que estaban dando.
Si la persona que te enseña conoce bien lo que imparte, trasmite de alguna manera que es posible aprenderlo y que igual hasta merece la pena hacer el esfuerzo.

2. Entusiasmo y actitud positiva
Trasmitir interés por el contenido y centrar la atención en los avances del grupo, favorece la motivación y disminuye el desánimo que aparece cuando la tarea se va complicando.
Si se dosifica la complejidad de los contenidos y la dificultad aumenta cuando lo anterior está afianzado, es más fácil avanzar.

3. Tareas planificadas y estructuradas

Para que lo anterior sea posible, la persona que dinamiza el grupo de aprendizaje, trabajo, etc, tiene que planificar la sesión con anterioridad, anticipándose en lo posible a las dificultades que puedan surgir. De esta manera podrá proponer herramientas que le permitan a la persona o al grupo hacerles frente.
Cada grupo es diferente, tiene su ritmo y lo que ha servido en uno, puede no tener ninguna utilidad en otro.

4. Variación de la metodología
Utilizar modos diferentes de presentar la información favorece su asimilación por los diferentes canales de percepción (videos, audios, trabajos en grupo,etc) y por tanto su aprendizaje.
5. Control del tiempo.
Tener en cuenta el tiempo, supone tener en cuenta los ritmos de atención que generalmente son cortos. Realizar diferentes tareas o ejercicios  y controlar los descansos, dificultan la evasión mental de los/as integrantes del grupo, mejorando el clima de trabajo y facilitando el aprendizaje.

Yolanda P. Luna